Por Eiren Israel

EDITORIAL.

Es el contenido del primer mensaje de Jesús para al humanidad registrado por Mateo. Las razones para este mensaje son sencillas; el reino de los cielos es algo tan sublime y hermoso que nadie puede comprenderlo y mucho menos entrar en él sin haberse arrepentido de corazón. Cuando Jesús dijo ARREPENTIOS no se refería a lo que la mayoría de la gente cree;no se refería a una simple confesión a Dios de los pecados para luego salir y seguir siendo el mismo; tampoco se refería a sentir un poco de remordimiento, o al dejar los pecados más escandalosos de nuestras vidas;

   

Jesús usó la palabra griega METANOEO que quiere decir "cambio de dirección, de mentalidad y de metas, sintiendo profunda vergüenza por haber ofendido a Dios con nuestra manera de vivir". Actualmente es muy común que la gente pase por alto esta gran verdad. Aún en gente que ha hecho una profesión de fe, que se ha bautizado o confesado a Jesús como Salvador falta el gran elemento: el arrepentimiento bíblico. Cuando éste está ausente, la persona vive una vida de derrota, depresión y esclavitud al pecado. Independientemente de que haya hecho algún compromiso cristiano, la persona persiste en sentir una vacío espiritual y falta de poder. En otras palabras; aún no ha entrado al reino de los cielos. ¿Es éste su caso amado lector? Si es así, usted podrá encontrar en este número de nuestra revista: QUE ES ARREPENTIRSE DE VERDAD y cuales son las grandes bendiciones espirituales que esto le puede traer a su vida. Incluimos también la historia de un avivamiento de arrepentimiento en Escocia que transformó la vida de congregaciones enteras... ¡y aun de un pueblo entero! Que el Espíritu Santo traiga a su vida una gran convicción de pecado, y hambre y sed de un genuino arrepentimiento. Esa es nuestra oración.

A T E N T A M E N T E

Los Editores


ARREPENTIOS: EL MENSAJE QUE PREDICÓ JESÚS

Por Eiren Israel

El propósito de este estudio es dejar bien claro que Jesús, sus apóstoles, y los grandes siervos de Dios a través de la historia, predicaron arrepentimiento y, que fuera de este mensaje no puede haber entrada en el reino de los cielos, ni a la vida de libertad y felicidad que promete la Biblia. En especial me dirijo a aquellos muchos que, si son honestos consigo mismos, saben que están viviendo en frustración y amargura porque no han recibido las bendiciones que la Biblia dice.

También me dirijo a aquellos que profesan ser cristianos pero que actualmente se sienten secos y vacíos, aún cuando alguna vez confesaron a Jesús como su salvador. Me dirijo a todas aquellas personas que nunca atendieron al hecho de que el mensaje clave de Jesús era que primero se arrepintieran.

Quienquiera que seas, en dondequiera que estés, no importa tu posición o condición, busca el arrepentimiento de que habló Jesús.

"Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." Mateo 4:17

El primer mensaje que predicó Jesús a la humanidad fue de arrepentimiento. Durante 30 años el Hijo de Dios, el Salvador del mundo mantuvo silencio. Durante esos años vio las familias destruidas por culpa de un padre alcohólico, vio el sufrimiento que causa un mal ambiente familiar por culpa de alguien amargado, Jesús vio como se oprimía a los trabajadores por parte de empresarios avaros, miró como la gente casada se traicionaba mutuamente, vio que la gente religiosa era hipócrita porque era una en la iglesia y otra en su casa, vio a Dios lastimado por esa conducta, vio al hombre mismo herido, vio aun a los niños afectados por el descuido de sus padres. Cuando Jesús abrió su boca para comenzar su misión de salvar al mundo salió un solo mensaje: "ARREPIENTANSE".

¡El Hijo de Dios llegó con una respuesta clara y definitiva para la raza humana! El vino a traer SOLUCIONES REALES y a enseñar la verdad. ¡Qué importante! Cuando El abrió su boca no habló de psicología, ni de filosofía, ni de ciencia, ni de religión. Tampoco dijo hagan rezos, vayan a misa, canten himnos o únanse a tal o cual denominación. ¡Ni siquiera dijo a la gente que hicieran devocionales por las mañanas o que empezaran a leer la Biblia! El dijo: ARREPIENTANSE. El dejó muy claro que la primera clave para poder entrar en las bendiciones de Dios es tener un genuino arrepentimiento.

SIN ARREPENTIMIENTO NO HAY ENTRADA AL REINO DE LOS CIELOS, y esto lo dejo establecido desde su primer mensaje. Si hubiera habido otro mensaje más urgente para la humanidad seguramente El lo habría dicho, pero no fue así.

Hay que arrepentirse para poder entrar al reino de los cielos. Esta verdad NUNCA podrá ser alterada, pues fue dicha por Dios mismo hecho carne. Recordemos que Jesús dijo que los cielos y la tierra pasarían pero que SU PALABRA nunca pasaría.

¿ARREPENTIMIENTO? ¿A QUE SE REFERIA JESUS?

Cuando Jesús dijo arrepentíos no se refería a sentir un poco de remordimiento por haber hecho algo malo; tampoco a hacer una confesión de pecados para después volver a lo mismo; ni siquiera quería decir que nos apartáramos de ciertos pecados escandalosos como el emborracharse, matar o adulterar; o que entráramos al proceso de cambiar poco a poco nuestros hábitos. Jesús no estaba dando clases de moralización o "buenos consejos para que nos vaya bien en la vida", o "para ser mejores". El le estaba gritando a la humanidad su realidad: "TODO está mal en tu vida". "No hay NADA bueno". "Necesitas un cambio TOTAL y DE RAIZ en tu manera de pensar y de vivir". La palabra original que usó Jesús, viene del griego METANOIA y quiere decir: "cambio total de MENTALIDAD y de acciones sintiendo vergüenza por haber ofendido a Dios". ¿Entonces qué quería decir Jesús? El ABANDONO TOTAL de los pecados que una persona practica en su vida diaria. Si esto le parece difícil, añadiré aún algo más; No sólo es DEJARLOS, sino COMENZAR a hacer lo contrario (por ejemplo si robaba, ahora trabajo y ayuda a otros). ¿Parece complicado? Pues no sólo es eso sino abandonar los pecados y malos caminos DE BUENA GANA y GUSTOSO, hacerlo por que estamos CONVENCIDOS de que ya hemos ofendido mucho a Dios (de nada vale el "dejar" pecados si la persona no está convencida en su mente, y en tal caso no hay un arrepentimiento verdadero).

En resumen, arrepentirse es ABORRECER EL PECADO (cada quien sabe cuales son sus pecados personales), RECHAZARLO y COMENZAR a hacer aquello que sabemos que agrada a Dios porque estamos CONVENCIDOS de haber insultado a Dios con nuestras malas acciones. Eso quiso decir Jesús y eso, y sólo eso, es tener un arrepentimiento bíblico. Arrepentirse es hacer precisamente aquello que muchos dicen que es IMPOSIBLE. "¡Cómo!" gritan escandalizados. "¿Quiere decir que tengo que DEJAR mi borrachera, mi rencor, y mi lujuria?" ¡Exactamente! y no sólo eso, sino DEJAR CUALQUIER OTRO pecado en su vida. Sin DEJAR o ABANDONAR los pecados no ha habido arrepentimiento, no importa cuantas lágrimas o confesiones haya habido, y por cierto, hay que dejarlos de buena gana y sin quejarse. "¡Es imposible!" dicen muchos. Amigo, Jesús NUNCA pide cosas imposibles. Todo lo que El pide es perfectamente posible cuando hay un cambio de mentalidad y dolor por haber ofendido a Dios. Este es el concepto bíblico, eso es tener un genuino arrepentimiento.

LOS 4 EVANGELIOS DEMUESTRAN QUE JESUS PREDICO ARREPENTIMIENTO

En Mateo 4:17 el dijo: "Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado".

En Marcos 1:14-15 se lee: "... Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado ARREPENTIOS, y creed en el evangelio".

En Lucas 13:5 Jesús clamó a las multitudes:"... antes si no os ARREPENTIS, todos pereceréis igualmente".

En el evangelio de Juan, Jesús explicó que el mundo lo odiaba por predicar arrepentimiento.

Miremos el texto en el capítulo 7 versículo 7: "No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testificó de él, que sus obras son malas."

¡Los 4 evangelios nos gritan que Jesús le dio prioridad al arrepentimiento y que en todo tiempo trataba de que la gente entendiera esto! Esto es tan claro que una vez dijo "no he venido a llamar a justos sino a pecadores AL ARREPENTIMIENTO" ¡El dejó el mismo cielo y bajó a la tierra para hacerle entender a la gente que sin arrepentirse no puede haber salvación. Que clara es la Biblia.

JESUS ESTA MAS INTERESADO EN EL ARREPENTIMIENTO DE LAS PERSONAS QUE EN LA SANIDAD DE LOS CUERPOS

Actualmente vemos mucho énfasis en las sanidades y en los milagros pero Jesús dejó muy claro que el gran propósito que tenían los milagros que El hacía era solamente que la gente se arrepintiera y se apartara de sus pecados. "Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras" (Mt. 11:20-22). El no hacía milagros para entretener una audiencia o sólo para aliviar la necesidad humana pues sabía que aunque la gente sanara si no se arrepentía iría al infierno. Cuando sanó a un paralítico le dijo claramente "mira has sido sanado; no peques más para que no te venga alguna cosa peor" (Jn. 5:14). Jesús esperaba arrepentimiento en ese individuo y SE LO DEJO MUY CLARO. Actualmente hay un número cada vez mayor de predicadores que hablan de sanidad y milagros pero no de arrepentimiento. ¿Podemos creer que vienen de parte de Dios cuando no predican el mensaje que Jesús predicó?

¡ARREPENTIMIENTO FUE EL MENSAJE QUE JESUS RECIBIO DIRECTAMENTE DE SU PADRE!

En el evangelio de Juan, Jesús dejó muy claro que el mensaje que El predicó lo recibió directamente del Padre.

"Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar." Juan 12:49

Eso quiere decir que el evangelio de arrepentimiento es un mensaje DIVINO, y muy importante que no debe ser ALTERADO ni tampoco IGNORADO.

¡Qué importante es saber esto para tener una buena actitud ante las predicaciones de arrepentimiento que escudriñan intensamente nuestros corazones! Que importante es saber que DIOS MISMO le encomendó este mensaje a su Hijo y que eso es exactamente lo que El quería decirle a la humanidad para poder ayudarla. Jesús no inventó el mensaje; no lo copió de nadie, era Dios mismo hablando a todos los hombres. "¡Arrepiéntanse!" "¡Sus vidas están mal!" "¡Abandonen sus pecados!" "¡Vuélvanse a Dios!" "¡No peques más!" Ese era el mensaje que resonó y conmovió Israel en ese entonces, y es lo que necesitamos hoy en día. ¡Ay del hombre o mujer que se atreve a decir que no es necesario pues está haciendo a Dios mentiroso! ¡Ay del que lo altera pues evita que la gente entre al reino de Dios! ¡Ay del que lo QUITA pues Dios quitará su parte del libro de la vida! (Ap. 22:19).

JESUS MANDO QUE SE PREDICARA ARREPENTIMIENTO EN TODOS LOS PAISES

A sus discípulos Jesús mandó a predicar arrepentimiento.

"Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; Ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto ...

Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen." Marcos 6:8 y 12

Y después de su resurrección MANDO que el mensaje que convertiría a las naciones sería ese. El no les dio otro.

"y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén." Lucas 24:47

El nunca dijo a sus discípulos que le hablaran a la gente de humanismo o de prosperidad económica o de religión. El les dio el mismo MENSAJE que había recibido de su Padre y ellos lo predicaron fielmente.

EL ULTIMO MENSAJE DE JESUS A LAS IGLESIAS CRISTIANAS FUE DE ARREPENTIMIENTO

Aun para los que ya se había arrepentido una vez, Jesucristo LES VOLVIO a predicar arrepentimiento, pues era necesario para su restauración.

Veamos:

"Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca." Apocalipsis 2:16

y

"Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete." Apocalipsis 3:19

Los dos pasajes terminan diciendo "el que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a LAS IGLESIAS". Esto es lo que El está diciéndonos hoy.

LOS APOSTOLES PREDICARON EL MISMO MENSAJE

El apóstol Pedro lleno del Espíritu Santo predicó que lo primero que un hombre necesita para salvarse es arrepentirse.

"Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo." Hechos 2:38

Después repitió el mismo mensaje a más de cinco mil personas.

"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio." Hechos 3:19

¡Dios no iba a bendecir a aquella gente a menos que tuvieran un genuino arrepentimiento!

Pablo, el instrumento escogido por Dios para escribir una gran parte del Nuevo Testamento, maestro y experto en las Escrituras que en una ocasión visitó el Paraíso siempre habló un claro mensaje de arrepentimiento, tanto en estudios bíblicos por los hogares como públicamente. La Biblia lo registra así:

"y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo." Hechos 20:20-21

"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan." Hechos 17:30

"Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento." Hechos 26:19-20

¿Por qué no hablaba otra cosa? ¡El sabía el secreto para que una persona tuviera la bendición de Dios! Amado amigo, ¡cómo necesitamos ese mensaje hoy! ¡Cuánta derrota y miseria espiritual hay en muchas vidas por falta de un profundo arrepentimiento! ¡Cuántos se han perdido y no entraron al cielo por no atender a este divino mensaje! Aunque muchos predicadores modernos prediquen otra cosa la Biblia lo sigue gritando: sin arrepentimiento no hay bendición. Necesitamos oír enseñanzas que nos expongan, que nos quebranten, que nos hablen las cosas claras y por su nombre para que venga convicción de pecado y haya un profundo arrepentimiento. ENTONCES VEREMOS LA BENDICION DE DIOS y entraremos al nivel de vida y poder espiritual que la Biblia enseña.

LOS PREDICADORES MAS USADOS POR DIOS EN LA HISTORIA CRISTIANA PREDICARON ARREPENTIMIENTO

JUAN WESLEY

Juan Wesley, es considerado por muchos estudiosos como uno de los predicadores más grandes de todos los tiempos. El poder de Dios era tan grande cuando él predicaba que a veces la gente caía al suelo impactada por su predicación. Literalmente miles de almas fueron llevadas a una vida victoriosa por medio de él. El predicaba, primeramente, arrepentimiento a todas las persona [Algunos de sus mensajes pueden ser leídos en el libro "Sermones de Juan Wesley"]. He aquí un fragmento de uno de sus mensajes dado a su congregación. Se puede apreciar el fuerte y claro mensaje de arrepentimiento.

"¡Arrepiéntete! ¡Arrepiéntete! antes de que seas partido por la espada de dos filos que sale de la boca de Cristo (Ap. 1:16). Son ustedes los que están crucificando de nuevo a Cristo y avergonzándolo públicamente... ¡Tengan mucho cuidado! pues está para caerles el juicio de Dios... Vive Dios que "ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados... heredarán el reino de Dios"" [Tomado del libro John Wesley, editado por Albert C. Outler, Oxford University Press, 1964].

JONATHAN EDWARDS

Para muchos este predicador fue el maestro bíblico de más influencia en la teología de los Estados Unidos. Fue usado por Dios en un avivamiento que abarcó PUEBLOS ENTEROS y que se extendió por años. Los mensajes que predicaba hacían que la gente se arrepintiera inmediatamente y cambiara sus vidas por la gracia de Dios. Sus mensajes eran muy fuertes y de arrepentimiento. He aquí los títulos de algunos de sus predicaciones:

"Pecadores en manos de un Dios airado".

"La justicia de Dios al condenar al pecador".

"Como serán los tormentos del infierno para el impío".

"La destrucción de los pecadores".

"Los hipócritas son siempre inconstantes en la oración".

[Tomado de biografía de Jonathan Edwards, por Mx. Lesser, Twayne Publishers, 1988].

¡Qué títulos! Fueron estos los mensajes inspirados por Dios que cambiaron el corazón de los pecadores.

CARLOS FINNEY

Este evangelista ha sido llamado "El mayor promotor de avivamientos espirituales desde el tiempo de los apóstoles". Otros lo llaman el padre de los movimientos del Espíritu Santo. Su biografía narra la impresionante historia de pueblos enteros que fueron transformados, cambiados y avivados y el mensaje respaldado por Dios siempre era el de arrepentimiento, franco y directo. Un dato importante es que 85% de las personas que se salvaban permanecían totalmente convertidas HASTA el fin de su vida. ¡Este mensaje no falla en producir resultados permanentes y vidas victoriosas!

CONCLUSION

Aunque no parezca elegante ni muy sofisticado el mensaje de arrepentimiento es el mensaje que Dios ha dado para nosotros. Aunque parezca demasiado duro y a veces lo sea, eso es lo que necesitamos oír para tratar con nuestros corazones. Es lo que necesitan oír las familias y nuestra sociedad perversa y cada vez más depravada. Lo necesitan oír políticos y religiosos; los ateos y aun las iglesias. Es el mensaje de Jesús. ¿Está su vida espiritual seca y vacía? ¿Está harto ya de ser esclavo de sus pecados y de su carácter? ¿Se da cuenta de que en su vida no hay poder ni victoria? Usted necesita alimentarse con fuertes y claros mensajes de arrepentimiento para que sacudan su alma y limpien todo lo que está estorbando. Usted necesita un profundo arrepentimiento.

 

AVIVAMIENTO EN LA ISLA DE LUIS, ESCOCIA

Por Duncan Campbell (Tomado de la revista "La Trompeta de Dios", no. 63, may-jun 1990)

Ante todo, quiero decir que yo no produje el avivamiento en Luis, sino que empezó antes de que yo llegara a la isla.

¿QUE ES EL AVIVAMIENTO?

Existen muchas opiniones en las iglesias de hoy, en cuanto a qué es un avivamiento. Hay una gran diferencia entre un avivamiento y una cruzada de evangelismo, esto último no es avivamiento, aunque doy gracias a Dios por cada alma alcanzada para Cristo por medio de tales esfuerzos y doy gracias a Dios por cada tiempo de bendición recibida en nuestras conferencias y convenciones, sin embargo tales esfuerzos, por lo común, no tocan al vecindario, y la inmensa mayoría de la gente se van precipitadamente hacia el infierno.

En un avivamiento, la comunidad repentinamente se conscientiza de la presencia de Dios. El comienza a obrar entre su propia gente, y en cosa de pocas horas -no de días, sino de horas- las iglesias vienen a ser muy concurridas, no hay anuncio de reuniones especiales, pero pasa algo que atrae a hombres y mujeres a la casa de Dios. Dentro de horas, habrán veintenas de personas pidiendo perdón a Dios antes de siquiera llegar cerca de la iglesia.

En el avivamiento que hubo en tiempo de Jonathan Edwards, eso fue lo que pasó. En el avivamiento de Gales, eso fue lo que pasó. Y en el avivamiento más reciente en Luis, eso es lo que pasó. Dios se manifestó y súbitamente los hombres y las mujeres por todas partes de la parroquia fueron paralizados por temor a Dios.

COMO EMPEZO EL AVIVAMIENTO EN LUIS

Un día al atardecer, una mujer ciega de 84 años, tuvo una visión. Esta anciana querida, Margarita, vio en la visión a la iglesia de sus padres llena de jóvenes y a un ministro desconocido en el púlpito. Estaba tan emocionada por esta visión que llamó al pastor y se la contó. El pastor de la coloniaa era un hombre que temía a Dios y anhelaba verlo obrando, había tratado muchas cosas para interesar a los jóvenes de la parroquia, pero ni siquiera un adolescente asistía a la iglesia.

¿Qué es lo que le dijo Margarita? -Estoy segura de que usted está anhelando ver a Dios obrar. ¿Qué piensa de convocar a los ancianos y diáconos y sugerirles que pasen dos noches por semana en oración a Dios? Ustedes han probado misiones; han probado evangelistas especiales. ¿Han probado a Dios?

El pastor humildemente obedeció.

-Sí, convocaré la sesión, sugiriendo que nos juntemos los martes y viernes en la noche, para pasar toda la noche en oración.

-Muy bien -respondió-, si ustedes hacen eso, mi hermana y yo nos arrodillaremos a las 10:00 pm cada martes y viernes, y nos quedaremos allí hasta las 4:00 de la mañana.

Así todos se concentraron en la oración. Tuvieron esta promesa de Dios, y con esa promesa suplicaron: "Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida" (Isaías 44:3). En sus oraciones, según lo que dijo el pastor, ellos debían pedir vez tras vez: Señor, Tú eres un Dios que guarda tu pacto, y debes cumplir Tu promesa.

Las súplicas y las reuniones duraron por varios meses, luego, una noche, aconteció algo muy notable; estando de rodillas en medio de la paja en el granero, de repente un joven se puso de pie y leyó en voz alta una parte del Salmo 24: "¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová" (v.v. 3-5), cerró su Biblia y mirando a los ojos del ministro y a los otros arrodillados allí, dijo: Hermanos, me parece que es tiempo perdido el orar como hemos estado orando, y esperar como hemos estado esperando, si nosotros mismos no tenemos relaciones debidas con Dios, entonces comenzó a orar: "Señor, ¿están limpias mis manos? ¿Es puro mi corazón?" Y aquel querido hombre no siguió más adelante, pronto se arrodilló y se extendió boca abajo en la paja. En cosa de pocos minutos, un poder se soltó en Barvas, el cual desconcertó a todos los habitantes de la isla.

¡DIOS SE MANIFESTÓ!

El Espíritu Santo comenzó a obrar en medio de la gente. El pastor, describió lo que pasó la mañana siguiente y dice: "Se encontró a Dios en el yermo; se le encontró en los hogares. Dios parecía estar en todas partes".

¿Y qué fue eso? ¡Fue avivamiento! No fue algo organizado a base de esfuerzo humano, sino que era toda la comunidad consciente de Dios, lo cual tuvo en suspenso a todos en el área, tanto así que todo trabajo se paró. La gente se reunió en grupos. Los jóvenes se reunían en el campo y comenzaron a hablar acerca de este fenómeno de parte de Dios, que saturaba la comunidad.

En cosa de unos días, recibí una carta invitándome a la isla. En ese momento experimentaba un movimiento muy grande en la isla de Skye. No era un avivamiento, pero hombres y mujeres aceptaban a Cristo, y Dios fue glorificado por los muchos hombres notables quienes encontraban al Salvador.

Cuando recibí esta invitación a venir a Luis por diez días, respondí que no me era posible puesto que estaba envuelto en una convención durante los días de fiesta. Ya habíamos hechos los arreglos para los predicadores y también por las habitaciones en los hoteles para la gente que venía de todas partes de Gran Bretaña, pero después tuve que cancelar esa convención, principalmente, porque la agencia de viajes alquiló los hoteles para una semana especial que iban a celebrar.

El pastor recibió la carta en la cual yo había rehusado aceptar la invitación, y se la leyó a Margarita. "Eso es lo que piensa el hombre", dijo ella, "pero Dios ha dicho lo contrario. El Sr. Campbell estará aquí dentro de dos semanas".

La convención no estaba cancelada cuando ella dijo eso, pero ella sabía. "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto" (Salmo 25:14). Y ella tenía comunión íntima con Dios.

Llegué a la isla en diez días, y el pastor con dos ancianos me recibieron en el embarcadero. En el momento que me bajé del barco un hermano anciano se acercó y me enfrentó con una pregunta: "Sr. Campbell, ¿puedo hacerle esta pregunta? ¿Está usted caminando con Dios?" He aquí tres hombres que vivían en serio, hombres que temían que una mano no ungida tocara el Arca. Me alegré de poder decir: "Ahora bien, pienso que puedo decir que temo a Dios". "Bueno", dijo el anciano querido, mirándome, "si usted teme a Dios, eso bastará". Entonces el pastor se volvió hacia mí y dijo: "Estamos seguros, Sr. Campbell, que usted está cansado y deseando cenar, pero me pregunto si primero consentiría en predicar un sermón en la iglesia antes de llegar a casa para que los asistentes le vean. Habrá una asistencia prometedora; quizá no muchos, pero suponga eso de dos o trescientos. Tenga en cuenta que hay una manifestación de Dios entre nosotros".

Nunca comí esa cena porque no llegué a la casa del pastor hasta las cinco y veinte de la mañana. Fuimos a la iglesia, y prediqué a una congregación de más o menos 300 personas. Fue una buena reunión, con un sentido maravilloso de la presencia de Dios, pero nada excepcional pasó. Terminé la junta con oración y caminaba por el pasillo cuando un joven se me acercó y dijo: "Nada todavía ha pasado, pero Dios está presente, y en cualquier momento El va a abrir un camino".

Soy perfectamente honesto cuando digo que no sentí nada. Pero aquí había un joven mucho más cerca de Dios que yo, y él sabía el secreto.

Continuamos hacia la puerta de la iglesia a medida que toda la congregación salía. Sólo el joven y yo quedábamos dentro. El levantó las manos y comenzó a orar: "Dios, Tú nos has prometido derramar aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida, pero no lo estás haciendo".

El oraba, y oraba, y oraba de nuevo hasta que cayó en el piso. Estuvo tumbado allí por cinco minutos, estando yo de pie a su lado, y luego se abrió la puerta de la iglesia, alguien entró y dijo: "Sr. Campbell, pasó algo maravilloso. ¡Un avivamiento ha comenzado! Por favor, venga a la puerta para ver la muchedumbre que ha llegado a las once". Cuando miré, vi a seiscientas o setecientas personas agrupándose en torno a la iglesia.

Este joven querido se paró a la puerta y sugirió que cantáramos el Salmo 126:1-2: "Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra boca de alabanza..." Y ellos cantaban y cantaban. De entre ellos podía oír yo el grito de los penitentes, hombres pidiendo a Dios misericordia.

Me volví al anciano y dije: "¿No piensa que debiéramos abrir de nuevo las puertas de la iglesia y permitirles entrar?"

En unos minutos la iglesia se llenó, a quince minutos de la medianoche. ¿De dónde vino la gente? ¿Cómo sabían ellos que se celebraba un culto? No puedo decirle, pero vinieron de las aldeas y los caseríos. Si hoy uno les preguntara: "¿Qué es lo que les influenció a venir?", ellos no podrían decirle. Fueron conmovidos por un poder que está más allá de una explicación, y ese poder les dio a entender que eran pecadores que merecían el infierno y el único lugar en el cual podían pensar para obtener el socorro, fue la iglesia. Allí estaban, entre seiscientos y setecientos.

Esa misma noche había un baile en la parroquia. Cuando este joven oraba en el pasillo de la iglesia, el poder de Dios entró a ese baile, y los jóvenes, más de 100 de ellos, huyeron del baile como si fueran huyendo de una plaga, y se dirigieron a la iglesia.

Cuando traté de subirme al púlpito, fui impedido por los muchos jóvenes del baile. Cuando por fin logré hacerlo, descubrí que allí en el piso detrás del púlpito estaba una joven, una graduada de la Universidad Aberdeen, quien estaba sentada allí llorando: "¿No hay nada para mí? ¿No hay nada para mí?"

Dios estaba obrando, y la visión de Margarita fue verdadera y real. La iglesia fue llena tanto de jóvenes como de adultos.

Esa reunión duró hasta las cuatro de la mañana. Al salir de la iglesia, encontré a un joven que no era creyente, aunque temía a Dios, y me dijo: "Señor Campbell, debe haber entre 200 y 300 personas congregadas en la comisaría. Algunos están arrodillados. No lo entiendo".

Hubo aquí una multitud de hombres y mujeres de una aldea vecina, a eso de cinco millas de allí, quienes se encontraban tan conmovidos por Dios, que vinieron a la comisaría porque sabían que el policía allí era un hombre bien salvo que temía a Dios. La comisaría estaba junto a la casa de Margarita. Este joven me suplicó que fuera a la comisaría, lo cual hice. Nunca olvidaré lo que oí y vi esa mañana: Jóvenes se arrodillaban al borde del camino. Pienso en un grupo de seis, uno de ellos borracho. Su madre anciana estaba arrodillada a su lado, llorando: "Oh, Memo, ¿por fin vienes? Memo, Memo, ¿por fin vienes?" Y ahora Memo es pastor en la parroquia. Y del grupo de jóvenes quienes buscaron a Dios esa noche, nueve de ellos están predicando.

¡ESO ES UN AVIVAMIENTO!

¡Dios obró! ¡Eso es el avivamiento! Esa es la necesidad enorme de la iglesia alrededor del mundo hoy día. No es este o aquel esfuerzo con base en tentativas humanas, sino una manifestación de Dios la cual conmueve a los pecadores a pedir la misericordia antes de acercarse al edificio del culto.

Esa es la manera en que se inició el avivamiento en Luis. Luego pasó fuera de los límites de esa parroquia a las vecinas. Comenzamos predicando en las reuniones día y noche. Una vez en el transcurso de 24 horas, prediqué en ocho reuniones -cinco veces en cultos muy concurridos, dos veces en el campo y una vez en la playa-. Hombres ancianos habían cruzado las aguas esa noche, y muchos encontraron al Salvador. Les seguimos a la playa, y allí cantamos los salmos de Sion a las dos de la mañana, antes de que ellos se embarcaran con rumbo a sus casas. ¡Eso es Dios obrando!

Una noche un hombre se me acercó y dijo: "¿Le será posible venir y visitar nuestra parroquia?" "Bueno, depende de cuándo pueda yo visitarla. Creo que sería posible a la una de la mañana". Y así fue que fuimos, llegando a la una y media.

Al llegar, encontré una de las iglesias grandes totalmente llena, con mucha gente afuera. Prediqué allí por una hora, y después salí mientras centenares de personas pedían a Dios misericordia.

Al salir de la iglesia, otro joven se acercó y me dijo: "Sr. Campbell, debe haber entre 300 y 500 en un campo aquí abajo, y los ancianos están preguntándose si usted puede hablar con ellos.

Fui y encontré a este gentío, oh, fue muy fácil predicarles. El Espíritu de Dios estaba conmoviéndolos.

Vi a un hombre tendido en el suelo, intensamente, muy ansioso acerca de su alma. Luego vinieron cuatro jovencitas, como de 16 años, arrodillándose a su lado. Una de ellas dijo: "Mira, el Cristo que nos salvó anoche, te puede salvar ahora". Y ese hombre fue salvo mientras que las muchachas oraban alrededor de él. ¡Eso es avivamiento!

Cuando regresé de esa reunión a la casa del pastor, encontramos a un anciano esperándonos para decir que había un granjero en mucha angustia de alma. Aquel hombre no había estado cerca de una iglesia por 12 años, pero vivía solamente para sus caballos y su ganado. Pero aunque él vivía por este mundo, tenía a una esposa e hija piadosas, quienes se afligían por él. Me habían invitado a la granja antes de aquella noche, y yo había hablado con él, a lo cual contestó: "Ahora bien, quizás algún día me presentaré a la iglesia".

Después de un día o dos, alguien le vio caminando por la calle hacia la iglesia, y uno de los ancianos pensó que el traje que llevaba puesto fue el mismo con el cual se casó. Es seguro que no era un traje moderno. Fue a la iglesia, y la iglesia estaba tan concurrida, que tuvo que sentarse en el escalón del púlpito, bastante cerca de mí.

Dios le habló, y él estaba en un estado terrible. Gritó repetidas veces. "¡Dios, el infierno me es demasiado bueno!"

Oh, que pudiéramos ver más convicción -convicción de pecado, la cual postrara a los hombres ante la presencia de Dios-. ¡Dios, dánosla, dánosla!

Esa noche después de predicar en el campo, el anciano, el pastor y yo fuimos a la granja. Cada cuarto del cortijo fue lleno de gente, quienes estaban orando por el granjero. "¿Dónde está Donato?", le pregunté a la esposa. "Oh, está en el cuarto allá. Está en un estado terrible. ¡Oh, que Dios tenga misericordia de tan gran pecador!"

Fuimos por el pasillo, y ella abrió con cuidado la puerta, y allí estaba el granjero, arrodillado, clamando vez tras vez: "Dios, ¿puedes tener piedad de mí? ¿Puedes tener piedad de mí? Me parece que el infierno es demasiado bueno para mí".

Estábamos parados en la puerta y él no se dio cuenta de nosotros. Luego la esposa imploró a Dios de que El lo sacudiera tanto por sus pecados, que su experiencia con Dios fuera real. Muchas veces se oyeron en ese avivamiento en Luis las palabras: "Déjelo que libre su propia batalla. Déjelo allí. Permita que Dios trate con él". Creo que una veces quitamos de la mano de Dios las cosas cuando damos los consejos. Oh, que lleguemos al punto donde con toda confianza en Dios le permitamos obrar.

En la mañana tuvo un encuentro con Dios, experimentando un rescate glorioso, y pidió una reunión de oración. Como resultado de esa reunión, hay cuatro ministros hoy sirviendo en la iglesia.

CARACTERISTICAS PRIMORDIALES DEL AVIVAMIENTO

Para mí, el rasgo destacado del movimiento era el sentido de la presencia de Dios, el temor a Dios. Uno podía hablar con cualquier persona, y descubría que cada uno pensaba en Dios y pedía misericordia. Dios estaba en todas partes, y por causa de esta conciencia de Dios, las iglesias estaban muy concurridas desde el principio hasta el fin de los días y durando las noches enteras hasta las cinco o seis de la mañana. En avivamiento, no existe el tiempo. La presencia de Dios ahuyenta los programas.

Otro rasgo destacado era esa convicción muy profunda del pecado. He aquí dos incidentes. Un día la querida anciana, Margarita, vino y me dijo: "Me siento guiada a pedirle que vaya a esta parte particular de la parroquia. Hay pecadores empedernidos allí que necesitan la salvación". "Pero no me siento guiado a ir allí", le dije. "Hay hombres allí quienes amargamente se me oponen, y me figuro que no habrá un lugar para celebrar una reunión".

Ella me miró y dijo: "Señor Campbell, si usted viviera tan cerca de Dios como le conviene, El le revelaría Su secreto también".

Recibí eso como una reprensión, y regresé al hogar del pastor y le dije: "Creo que debemos pasar la mañana con Margarita, y esperar en Dios junto con ella en su cuarto". Así que Margarita y su hermana se arrodillaron con nosotros en su cuartito, y esa querida mujer comenzó a orar: "Señor, Tú recuerdas la conversación que tuvimos esta mañana a las dos. Tú me dijiste que ibas a visitar esta parte de la parroquia con avivamiento. Acabo de hablar con el Sr. Campbell pero no está preparado para pensar en ello. Tú debes darle la sabiduría, porque él la necesita muchísimo. "Bueno, Margarita", dije después de ponernos de pie, "¿a dónde quiere que vaya? ¿Y dónde vamos a convocar la reunión?" "Oh, sólo vaya, y Dios proveerá la congregación y el lugar para reunirse".

"Bueno, Margarita, iré". Me fui la próxima noche, y encontré a eso de trescientas o cuatrocientas personas congregadas alrededor de un chalet de siete cuartos. La casa fue tan concurrida, y tantos jóvenes querían entrar, que el dueño de la casa, siendo un hombre que temía a Dios aunque no era cristiano, sugirió que ellos se pusieran sobre las camas en filas de tres personas cada una; quitarse los zapatos, y juntarse como sardinas en lata. Y eso es lo que hicieron, pero aun así, todavía quedaban un igual número afuera.

Leí el texto de la Biblia del cual pensaba predicar: "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó..." (Hechos 17:30-31).

Habían allí cinco pastores. Si usted les hubiera preguntado de que era lo que los trajo a ese pueblecito, ni siguiera uno le podía decir, pero movidos por un Dios soberano, estaban allí. Hablé cerca de diez minutos cuando uno de los ancianos se me acercó y dijo: "Sr. Campbell, ¿vendrá usted al otro lado de la casa? Uno de los hombres principales del pueblecito está clamando a Dios por misericordia, vaya usted allí, y nosotros iremos a la pila de turba aquí donde se puede ver esas mujeres clamando a Dios, arrodilladas.

Fui al otro lado de la casa, y allí estaban los mismísimos hombres que Dios mostró a Margarita, hombres que se convertirían en pilares de la iglesia de sus padres. Y eso es lo que son hoy en día.

Entre los que pedían misericordia estaban dos flautistas los cuales estaban anunciados a tocar en un concierto y un baile en una parroquia vecina. Y el pastor de aquella parroquia estaba allí, él y su esposa estaban mirando a los flautistas pedir a Dios piedad.

Repentinamente el pastor volvió la mirada hacia su esposa, diciendo: "Regresaremos a la parroquia e iremos al baile, y les diremos allí lo que está pasando en Barvas".

Se alejaron una distancia de quince millas, llegando cuando el baile estaba en plena marcha. Entrando el pastor, se interrumpió el baile, y el pastor se paró en la pista de baile. "Jóvenes, tengo una historia interesante que contarles. Los flautistas no están con ustedes porque están en Barvas pidiendo a Dios misericordia". Un silencio -silencio de la eternidad, según el pastor- impregnó el salón de baile. Luego él dijo: "Jóvenes, les quiero cantar un salmo. Creo que debemos cantar el Salmo 50 (donde Dios se representa como fuego que consumirá)", y comenzó a cantar, él mismo tomando el lugar del director. Al llegar al segundo versículo, de repente se oyó un grito, y un joven cayó al suelo y comenzó a pedir misericordia a Dios. Dentro de cinco minutos el salón estaba desocupado, y los jóvenes huyeron a los tres coches que los trajeron desde otras parroquias. Pronto se arrodillaron, clamando a Dios que tuviera piedad de ellos.

¡Eso es Dios obrando! Tan fuerte conmovía Dios, y tan terrible era la convicción, que no podíamos más que dejarlos allí.

Había un movimiento notable en la aldea de Arnol. La situación allí fue difícil, e igual como en los otros lugares, era amarga la resistencia. A la medianoche un cierto hombre se puso de pie para orar. Todavía recuerdo sus palabras: "Oh Dios, ¿sabes que Tu honor está en peligro? ¿Sabes que hiciste una promesa la cual no estás cumpliendo? Ahora bien, he aquí cinco pastores junto con el Sr. Campbell. No sé nada de la condición interior de ellos, ni siquiera del Sr. Campbell, pero si sé algo de mi propio corazón, creo que puedo decir que tengo sed. Tengo sed de una manifestación de tu poder".

Luego, a eso de las dos de la mañana, se puso de pie y dijo esto: "Con base en Tu promesa de derramar aguas sobre el sequedal (espiritual), me atrevo a desafiarte a que cumplas Tu pacto".

Cuando ese hombre dijo eso, la casa del granjero tembló como hoja. Cuando Juan Smith cesó de orar, terminé la reunión y salí afuera donde descubrí que toda la comunidad estaba despierta. La oposición se desvaneció, y un movimiento glorioso comenzó, el cual se nombra en Escocia como el avivamiento de Arnol. Esto fue uno de los movimientos poderosos en medio de la visitación graciosa de Dios en la isla de Luis. La taberna se cerró esa noche, y nunca volvió a abrirse. Los hombres que solían emborracharse allí en las noches, ahora están orando en nuestras reuniones. Uno de ellos es misionero en Arabia del Sur.

¡CONVICCION! ¡ANGUSTIA DEL ALMA!


Catorce jóvenes discutían acera de cuánta cerveza debían traer a la parroquia para un baile el viernes. De pronto uno de ellos dijo a los otros: "Muchachos, aumentemos la cantidad, porque creo que esta es la última vez que llegará la cerveza a esta parroquia".

"Angus", dijo otro, "¿insinúas que el avivamiento va a llegar a esta parroquia impía?" "No puedo decir lo que va a acontecer, o que va a venir, pero algo pasa conmigo". Eso es todo lo que dijo, pero catorce jóvenes se arrodillaron al frente del salón de baile, quedándose allí por más de una hora. Como resultado, todos fueron salvos, y once desempeñan un cargo en la iglesia hoy en día.

¿Qué son los frutos del avivamiento? Podía contar sobre mis cinco dedos las personas que dejaron de asistir a las reuniones de oración. En Luis, y en las tierras altas de Escocia en general, no creerían que una persona que no asistía a los cultos de oración era cristiana, no más de lo que creerían que el diablo era cristiano. Cuando un alma renace, repentinamente uno está con hambre de reunirse con los que oran a Dios.

Los cultos de oración se volvieron muy concurridos. No había ni siquiera una parroquia en Luis que no tuviera a lo menos cinco cultos de oración. La prensa del pueblo anunció que había más gente asistiendo a los cultos de oración, que los que solían frecuentar el culto de mañana en el día de comulgar. Eso es una de las características notables en cuanto al fruto que se queda.

Y ha provenido de esas reuniones un movimiento entre los jóvenes, que está atravesando por toda la isla de Luis. Los jóvenes y las señoritas que en días anteriores hubieran estado yendo a ver las películas, al baile o a las tabernas, hoy día están asistiendo, por veintenas, a los cultos de oración. No digo que esto sea avivamiento -no en el mismo sentido de lo que experimentamos hace varios años- pero en las parroquias se encontrará desarrollándose cinco o seis cultos de oración. Primero están en la iglesia, después van a cenar un poco, luego van a varias casas para esperar en Dios hasta las dos de la mañana. Y en aquellos cultos de oración los jóvenes están entregándose a Cristo.

Otro rasgo en cuanto a los frutos, es el número de hombres y mujeres quienes han salido por tiempo completo en el ministerio y como misioneros.

¿Entiende usted lo que significa el avivamiento? Significa mirar obrar a Dios -el Dios de milagros-, obrando de una manera soberana y sobrenatural, manifestándose entre los hombres y mujeres, induciéndolos a entrar al Reino de Dios.